En este lugar, las gentes más modestas limpiaban sus ropas en la fuente de Los Lavaderos. En ella, se concentraban , para compartir comentarios, rumores e incluso cantar. La plaza era un lugar muy bullicioso y con bastante alegría, a pesar del duro trabajo que suponía la antigua forma que había entonces de lavar la ropa.
Escultura del cordobés José Manuel Belmonte.






















