En oscuro sueño me levanté,
fijé la mirada en su retrato
y el amado rostro
misteriosamente cobró vida.
De sus labios salió
una maravillosa sonrisa,
y como con lagrimas de pena
brillaron sus ojos.
También las lagrimas corrieron
por mis mejillas.
¡Pero ay, no puedo creer
que te haya perdido!
El canto del cisne (Franz Peter Schubert)






























